Momentos de meditación

Muchas veces te persigue el maldito temor de amar.

Te encierras en un espacio tan pequeño. ¿Qué es lo que pasa?

Encuentros tan cercanos que simulan la entrega, fascinación de una parte y desconocimiento de la otra. Entonces, ¿Qué pasará por tu mente? Conoces lo que siento, lo percibes y tangeas actitudes para no desequilibrar rumbos del tiempo.

Esto seguirá pasando hasta que prefieras cambiar, aceptar o rechazar todo tipo de acción por realizar. Desde aquí surge el temor y seguirá andando, lo mejor es descansar, desaparecer, vertirte en tu propio espacio y esperar.

Muchas veces te persigue sin que te des cuenta el maldito temor de amar. ¡Irónico! pero cierto.

Las ocasiones que antes eran múltiples cada vez se dispersan más en el tiempo. La ausencia se hace intolerable, esta maldita adicción de querer ver, tocar, amar, fusionar sentidos, por qué a mí me atormenta.

Deberé dejar de soñar o forzar a mis sueños ser realidad. Las cosas que se deben realizar en común acuerdo se individualizan por temor de no existir consenso, desgracia de haber mudez en ti por la inconciencia de esto y en mí por lo que no debe ser.

El tiempo debe correr, jamás esperar en reposo que te vuelvas conciente de los sucesos cercanos a ti y que aún no percibes, eso es lo que envuelve a mi ser en las brumas tristes del qué será, verás o no verás, sonreirás simple o con esa gracia que me aturde.

Maldita incapacidad que debo exorcizar, señala la ruta que debo tomar para terminar con esta infinita bohemia.

Las palabras surgen, emanan sin más…
¡Que surjan! Ya habrá quien leerá.

_________

Fortuna, consuelo, encierro y derrota

Mi fortuna,
la respuesta atenta a la plegaria impuesta,
esa fuente de poemas que se enmarcan en tu piel,
que demuestran el desnudo ente de tu amor.

Mi consuelo,
el blanco hechizo que desprende casta tu aura,
y deja inmerso olores en los vientos,
esos olores puros de tu ser.

Mi encierro,
donde solo tú existes,
la maravillosa fantasía en donde oyes sigilosa mi emoción
y te envuelves en la seda de mi fe.

Mi derrota,
la mudes que me sofoca y hiere,
cuando en nudos atrapados quedan, en mi garganta,
tantos desbordes de locura pasional.

FIN

La mayoría de veces nuestras reflexiones se hacen sobre sucesos personales fuertes, la soledad y la música. Les comparto:

Sui Generis/Confesiones de invierno /Un hada, un cisne
http://www.goear.com/files/sst4/mp3files/04072008/c674ff0b069ebd909f6544a3b673ad33.mp3″

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