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Destellos VIII

Octava entrega del segmento destellos, pero el primer poema que escribí de este pequeño y selecto grupo de diez. En su lectura nos atrapa la musicalidad mezclada con la irónica forma de pensar en lo que pudo ser y no fue. Sigue leyendo

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Mayo 2013

descargaEl mes de mayo es siempre de nostalgias…
Hoy nace con todo mi amor para mi madre.

Mayra

Madre, ya soy médico, lo que siempre anhelaste…
Madre, me respetan, lo que siempre quisiste…
Ya no hay burlas, ni chantajes…
Esas pequeñas cosas son del pasado.

Madre, he dejado de tener miedo.
Madre, hoy todos me respetan…
Hasta mis ideas se oyen
y siguen mis normas…

Madre, conocí el amor,
del que es bendecido por Dios—

Madre, ven que quiero tu consuelo,
madre, ven que no oigo tu voz…
Madre, hace un poco de frío…
Ven que no te siento cerca…

Madre, ya todo es como querías,
sigo siendo tu pequeño, débil sin tu amor…
Ven que extraño tus brazos,
ven que quiero oír tu historia…

Madre, he roto barreras,
solo quiero que lo veas…
Quiero llorar, pero que me oigas,
y seques al compás mi llanto.

Madre, no quiero que digan más que no estás…
Ven y cállalos,
Ven y abrázame,
Solo di que siempre has estado…
Madre, dime en sueños que tu amor no ha muerto…

Reencuentro

Noches agotando pensamientos, cómo será, fortuito?
Gasto mis ideas en el qué diré.
No quiero desperdiciar el momento en palabras
pudiéndolo utilizar en besos incesables.
No quiero tiritar en tu presencia
y vender que te extraño con tanta facilidad.
Prefiero ser frío como el tiempo en que no estuviste,
y esperar por razones que tengas para mí.
Si no es así,
si las excusas son propias y no existen en ti,
Dios me ayude,
porque no habrá blanco papel suficiente
para llorar en versos esta pena.

Nocturno

Inmerso en mi melancolía vives
triste recuerdo nocturno,
arrastrando pesares vividos,
nublando prodigios, visiones…
aclarando vivencias paganas.

Sé que me toca abrazarte,
cubrirme con tu impredecible manto,
y seguirte debo
aunque no quiera,
para disponer mis rimas al llanto.

¡Ay de mí
si tantas frases se pierden conmigo!
¡Ay de mí
si nadie las canta!

Si seguirte debo
aunque no quiera,
has de mis formas un molde perpetuo,
donde abunden las lágrimas
y reinen las letras.

El adiós que quieres dar


Mujer, eco de mis voces…
¿Dónde tus pensamientos vuelan
que ausente frente a mí estás?
Tu piel se torna camaleónica
y en grises
envuelve aquella paz
que brillante reinaba
tiempo atrás.

¿Es tu tristeza
efecto de mis causas?
Tus ojos no están llenos más
del canto vespertino,
delatante realidad,
es tu llanto repentino
el que extraño a mi llegar.

¿De quién la llama del amor
se ha menguado ya?
¿Es esa frágil impaciencia
el adiós que quieres dar?

Dilo hoy,
pues mañana mi lápiz gritará
y a buscarte jugará
entre rimas imperfectas,
improvisantes formas,
esa esencia que desplaza
egoísta aquella calma,
esas luces de tu vida
que dejaste a tu llegar.