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Destellos VI

De los diversos temas que abarco cuando decido escribir siempre hay unos que me atrapan más que otros, trato de explicar todo en ellos, hacerlos eternos con una simplicidad exquisita. Es entonces cuando alcanzo esa armonía casi musical que describe mi mente, y es esa hoja en blanco la que espera con ansias alimentarse de mis abruptos pensamientos; casi inconsciente mi mano invita al lápiz a escribir sin detenerse, de pronto, casi exhausto, un clímax alcanzado, reviso lo escrito y nace el orgullo de saber que tengo algo que expresar y que existe alguien por allí que espera que se lo exprese. Lo llamo sencillamente: “Inspiración”.

Desgraciadamente muchas veces esa inspiración se ve usurpada por sentimientos ajenos a la alegría y se torna en desahogo de temores incrustados en mí. Por esta razón me pregunto de dónde han surgido estos nuevos sentimientos, quién los alimenta; en el estado consiente de mi vida laboral diaria no encontraría una respuesta absoluta. Lo irónico es que al fin las respuestas se plasman con claridad en esa hoja blanca que es más confidente que cualquier persona; allí está la respuesta: “Un poema”. Sigue leyendo

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Meditando I

Encabezando la última parte de mi poemario “Vestigios De Mi Forma”.

La descripción de la importancia de verse reflejado en esa mirada, navegar en ella sin el temor de no encontrarte, es por eso que llamé a esta sección Meditando. Espero sea de su agrado.

Meditando I

Entre mis sueños contemplé
eso que mi mente tanto anhela,
ver tu mirada enamorada
perpetua y débil
nadando en la profundidad
de estos ojos que clavé en ti.

Pero conservas tus pensamientos,
disfrazas tus sentimientos,
tangente trazas la línea divisoria
de la inquietud:
¿Esta vez será?

Si solo rozas mi alma
no saborearás el néctar de mi saber,
si buscas algo infinito
entrega tu enseñanza
para fusionar agua y sed.

Cierta vez oí decir:
Un cuerpo inflamable es menos frágil
pero entiende que nadie
podrá quemar más tus ansias
que lo que las he quemado yo.

Meditando III

Como visionando el futuro…
Recuerdo que ya hace buen tiempo escribí muchas cosas que solo nacían, sin más, y es hasta ahora que muchas de ellas están cobrando un poco de sentido. Dedico este viejo poema a lo que vivo en el presente. Que sea de su agrado y como siempre espero comentarios.

Meditando III

Te he soñado en mi tiempo,
en el abrazas mi locura
y rimas.

Juegas a convertirte en una musa,
aquella absoluta
que abarca y explora
la masa gris de mis demandas.

Me observas
tan superficialmente
y no te aventuras
en elogiar mis palabras,
palabras que emanan
por tus exacerbantes formas.

Son tus rasgos elocuentes
los que inspiran
a tan inagotable lápiz.

Ya por el fin de mi sueño
enredada devoras mis brazos
y confiesas gozante ante todo:
– No me sirven las palabras,
gemir es mejor.

Destellos XIII

Comparto con ustedes uno de mis primeros poemas, es de la época de “Vestigios de mi forma”, sección “Destellos”, espero sea de su agrado y como siempre espero comentarios.

XIII

Por mí
bello se vio
el jardín de tu amor.
Yo regaba las rosas
con lágrimas alegres
de mi enamorado corazón,
abonaba cada una
con la esperanza
de en el futuro
tocar sutilmente sus pétalos
y sentir con ternura
el aroma de su interior,
imaginándome el olor
de tu cuerpo desnudo
enredado en mis brazos;
limpiaba cada tarde
el delicado cuerpo de las rosas
sin importar las heridas
que causaran sus crueles espinas.
Y cuando en pleno esplendor
se encontraba,
ni una flor me tocó acariciar,
ni una flor yo pude oler,
porque en el jarrón de plata fría
de una mansión vacía
las preferiste poner.

30 de Mayo!!!

Después de tanto tiempo sin escribir vuelvo a publicar en este pequeño espacio y esta vez comparto un poema por celebrarse, acá en Nicaragua, el día de las madres, espero opiniones….

A mi madre

De ángeles preciosos
que habitan el cielo
tomaste, Dios bello,
al más tierno de ellos
para ser mi madre.

En niñez de brumas
y en mis ocasos,
la más tierna cuna
encontré en sus brazos.

Entre mis sollozos,
sus ojos brillantes
llenaban de gozo
mi triste semblante.

Estando aturdido,
su celestial canto
llevaba al olvido
mi incansable llanto.

Ya han pasado días
y han pasado años,
llenos de alegrías
y miles de engaños.

Muy desesperado
he vuelto a mi madre
y no la he encontrado.

¿Dónde están los brazos
que me han confortado?
¿Dónde está ese canto
que me ha consolado?

¿Qué hice en el tiempo
que crecí a tu lado?
un solo momento
habría bastado
para abrir mis brazos
y decirte, madre,
que siempre te he amado.

Hoy, sé que en los cielos
siempre predicando,
para mi consuelo,
me sigues cuidando.

Ante tal despojo
los meses de Mayo,
con llanto en los ojos
y amor en los labios,
grito a todo el mundo
desde lo profundo:
¡Yo te amo Madre!